Imprimir
Categoría de nivel principal o raíz: Blog
Categoría: Ecología
Visto: 2401
1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Desde el punto de vista humano, muchos ven a los ecosistemas como unidades de producción similares a los que producen bienes y servicios. Esto no es bueno ni malo, las repercusiones que conlleva el uso productivo de los ecosistemas depende principalmente de que se consideren sistemas de abastecimiento sostenibles o sustentables, o que se consideren sistemas de explotación.

En estos últimos se mantiene un ritmo de producción tan elevado que conlleva el inevitable agotamiento de los recursos y el consecuente abandono del área de explotación cuando ecológicamente "ha muerto".

Entre los bienes más comunes producidos por los ecosistemas están la madera y el forraje para el ganado. La carne de los animales silvestres puede ser muy provechosa bajo un sistema de manejo bien controlado como ocurre (supuestamente) en algunos lugares en África del Sur y en Kenia, donde los monarcas europeos se desplazan para cazar animales en proceso (en peligro estamos todos) de estinción, y eso deja buenas divisas para los caciques locales.

No se ha tenido tanto éxito en el descubrimiento y la producción de sustancias farmacéuticas a partir de organismos silvestres. Sin embargo, tenemos ante nuestras narices un sin fin de pueblos denominados "salvajes", que nos parecen neolíticos, pero que han sabido implementar durante milenios economías de sostenibilidad saludables y de integración con el medio ambiente, y que muchas de sus lecciones de filosofía y de forma de vida deberían impartirse en las escuelas.

La selva nos descubre sus tesoros, pero se trata de descubrimientos mayormente "no deseados" porque podrían remover muchas conciencias y convertirse en una seria amenaza contra el capitalismo desenfrenado de las petroleras, farmacéuticas, y grandes corporaciones papeleras, madereras o de otro orden.

Por dicho lucrativo motivo de alimentar a hordas de accionistas con madres orgulosas, en lugar de que aprendamos sus idiomas, los idiomas de la sostenibilidad y la armonía con fisis o naturaleza, pero no sólo las palabras de esos idiomas sino también, y sobre todo, las ideas, porque lo que se transmite en todos los idiomas son las ideas, no las palabras (las palabras sólo son vehículos), en lugar de eso, en lugar de aprender su lenguaje, el lenguaje de la Naturaleza, queremos implantarles en nuestro, el de las drogas, el del dinero, el de los dioses tuertos y la prostitución de todos los valores, y para ello, están siendo sistemáticamente desalojados, cuando no exterminados, para que no estorben a la hora de explotar sus recursos.

Por tanto, no sólo somos incapaces ya de descubrir sustancias farmacológicas, sino también las "esencias" que podrían curarnos más que cualquier medicina, esencias que podrían curar no sólo a individuos sino a sociedades enteras enfermas como la nuestra. Esencias que, cuando llegamos a descubrirmos, o, mejor dicho, nos las descubren (porque aquellos salvajes ya las conocían muy bien) no sabemos qué hacer con ellas, nos incomodan, y si no las encontramos una utilidad financiera, las eliminamos.

Sin embargo, sí podemos afirmar que se han descubierto recientemente varias sustancias que podrían catalogarse de verdaderas medicinas naturales, y que han encontrado su espacio en el mercado de valores financieros. Citaremos sólo dos ejemplos:

1.- El guaraná

El guaraná, es como el Red Bull pero con un sabor orgásmico y sin contraindicaciones, y que, además, resetea la concentración vitamínica del organismo que la ingiere, a valores óptimos. Falta que le agreguen alcohol para encontrarla en todos los supermercados.

El nombre se debe al nombre de los habitantes de la región donde se está cultivando y explotando, los guaraníes, que de la noche a la mañana ya son famosos por algo más que reducir cabezas y llenar documentales con gente despreocupada y desinhibida.

Tal vez cuando la Cocacola incluya el guaraná en su carta productos azucarados y carbonatados, estos "indios" tendrán Internet y les servirá para darse cuenta de que sus antepasados y sus esencias fueron explotados.

2.- La estevia

La novia del anterior es la estevia, un educorante natural que además de ser muy potente y sabroso ¡¡¡no engorda!!!, y para colmo, tiene tal lista de propiedas medicinales que podría ser actualmente la sustancia que más se parece al legendario "elixir de la eterna juventud" o "elixir de la vida" que buscaban los conquistadores por las referencias históricas de sus efectos milagrosos.

El nombre de estevia se debe a la incapacidad de su descubridor, un tal Steve para los amigos, para aprenderse el nombre que los nativos de la región daba a esa planta que llevaba milenios regalándo salud y bienestar a aquellos angelitos desnudos. Lógicamente, si el gringuito no podía pronunciar la palabra, para qué explicarle la esencia.

Al menos se dio cuenta de que aquellos neolíticos que la consumían sobrepasaban todos el siglo de edad antes de que les visitara la parca. Observó que, además, sus cuerpos no tenían un gramo de grasa y que no había malformaciones genéticas ni enfermedades crónicas a pesar de la presunta endogamia milenaria de una población prácticamente engullida por la selva y aislada.

También observó Mr Steve una extraña alegría y dinamismo en el carácter de este pueblo, y para colmo, aquellos aborígenes parecían fornicar a todas horas y de forma grupal, o, al menos, sin tener en cuenta lazos matrimoniales, ni diferencias de edad,de género ni cualquier otro estigma, digamos, civilizado, por lo que pensó que pudiera ser también alguna droga alucinógena o estimulante. Así que fue cauteloso y probó discretamente aquella planta de nombre impronunciable, la tomó a sorvos cortos ante el temor de perder la cordura y la conciencia.

Pero hizo la digestión y se sintió, como dicen los de mi tierra "de puta madre" o, como dicen los de mi "otra" tierra (yo me apropio de todo), "a toda madre", y ya fuera salud o locura lo que tuviera aquella pobre gente pobre, dijo: cuate, aquí hay tomate. Y se llevó muestras para que fueran analizadas por algún laboratorio, laboratorio de neurotoxinas probablemente, después de agradecer al dios de los blancos por no haber sido comido, salvo por alguna que otra nativa de nalga inquieta, pero vamos, sin demasiadas consecuencias para la salud física (a la salud mental y emocional ya es otra cosa, a quién no le afecta encntrar una dama sin prejuicios...).

Ya en el laboratorio de Roche u otro, entre que se decidían si era pecado o no tomar la plantita de Steve, llegaron los japoneses, compraron la patente, y actualmente tenemos la opción de poner Estevia en el café, en las cafeterías que son cool, e incluso podemos pedir tambien en supermercados y ambientes "cool", una cocacola llamada "life" (para dejar a Steve un poco tranquilo), que trae entre sus componentes un pellizquito de su mágica sustancia. Suponemos que los indios "estevios" estarán ya disfrutando de Internet. Sólo falta que Google incluya su idioma en el traductor. Yo quiero aprenderlo.

Otros servicios derivados de los ecosistemas saludables

Las selvas húmedas tropicales producen muy pocos bienes y servicios directos, y son sumamente vulnerables a los cambios. En cambio los bosques templados se regeneran rápidamente y vuelven a estadoa anterios de desarrollo prácticamente en el curso de una generación humana, como se puede ver después de incendios de bosques.

Algunas praderas y bosques han sido gestionadas en forma sostenible por miles de años. Sin embargo en aquellas regiones donde se han explotado los recursos son hoy día desiertos irreversibles, y esto lo sabemos porque hay fósiles y evidencias no muy alejadas en el tiempo (2 a 5.000 años) de que todos esos desiertos actuales eran frondosos bosques y selvas húmedas.